Abril tan sólo tiene cuatro años y ya muestra una enorme fortaleza mental y un corazón tan grande que, en él, caben millones de manitas como la suya
Imaginemos una diminuta manita que se abre para enseñarnos tres deditos. Es Abril, y nos dice que vive en Oaxaca y que esa era su edad. “Y ahora tengo así…” Vemos cómo abre esa manita para extender cuatro dedos, “Ya estoy muy grande”. Abril tan sólo tiene cuatro años de edad y ya muestra una enorme fortaleza mental y un corazón tan grande que, en él, caben millones de manitas como la s
uya. Abril nació sana y sin ninguna complicación, pero conforme fueron pasando los meses, su madre, Liliana Arrona, notó algo extraño: “Empecé a notar que siempre tenía cerrada su manita derecha, todo lo jugaba con la mano izquierda: la sonaja, la mamila, todo”, y Abril agrega: “No podía mover mi manita, ni mi piecito cuando yo era chiquitita”. Abril no podía subir su bracito ni mover su manita. Su madre recuerda que Abril tenía la mano derecha cerrada y con la muñeca volteada hacia arriba. Pero el TELETÓN fue la ayuda que esta familia necesitaba. El padre de Abril, Eduardo Morales, comenta: “cuando uno llega al Centro de Rehabilitación Infantil Teletón, desde la entrada hasta la salida, las sonrisas de la gente que ahí atiende son una cosa fantástica”. Y no nada más eso, “ahora gracias al Teletón”, nos cuenta Liliana, “la niña ya corre, hasta nada, ysus movimientos de la mano son más rápidos. Sí, ha avanzado bastante con los ejercicios”. Para Abril, el CRIT Oaxaca, ha sido un lugar lleno de esperanza y, cada mañana se prepara con entusiasmo para asistir a sus terapias. “Cuando me levanto a las ocho de la mañana para tomar mi leche —comenta Abril— mis papás me llevan al Teletón y voy a mecanoterapia para mi manita”. Y en ese mismo lugar, además del cariño de todos sus terapeutas, esta niña encontró el amor de un corazonzote: Yolín, la mascota del TELETÓN. Para Liliana, el Centro les ha dado más de lo que ellos esperaron, y comenta: “Lo que me gustó del CRIT, es que no solamente ayudan a los niños, sino que también a nosotros como padres y como familia. Nos asesoran para que los niños puedan hacer de todo y valerse por ellos. El Teletón es, para mí, un amigo que nos ha llevado de la mano a mi esposo, a mi hija y a mí para salir adelante”. ¿Cuántas veces hemos sido incapaces de ver que alguien a nuestro lado está pidiendo a gritos silenciosos que le demos atención, aunque sea un poquito? ¿Cuántas veces en la vida nos detenemos para observar a nuestro alrededor y darnos cuenta de que un amigo, un familiar, o incluso, un desconocido, está atravesando por una situación difícil en la que podríamos ayudar? Ésta es la parálisis espiritual; la que nos deja ciegos ante las necesidades de los demás; la que nos envuelve en nosotros mismos, en un egoísmo que nos aleja del mundo, del amor, de la vida misma. Pero si todos los días, nos detenemos un instante para repartir una sonrisa, para apoyar a alguien que lo necesite o, simplemente, para escuchar las historias de los demás, entonces poco a poco nos estaremos rehabilitando hasta el punto de poder extender los cinco “deditos” de nuestra mano para poder ofrecérsela a alguien que la necesite.
uya. Abril nació sana y sin ninguna complicación, pero conforme fueron pasando los meses, su madre, Liliana Arrona, notó algo extraño: “Empecé a notar que siempre tenía cerrada su manita derecha, todo lo jugaba con la mano izquierda: la sonaja, la mamila, todo”, y Abril agrega: “No podía mover mi manita, ni mi piecito cuando yo era chiquitita”. Abril no podía subir su bracito ni mover su manita. Su madre recuerda que Abril tenía la mano derecha cerrada y con la muñeca volteada hacia arriba. Pero el TELETÓN fue la ayuda que esta familia necesitaba. El padre de Abril, Eduardo Morales, comenta: “cuando uno llega al Centro de Rehabilitación Infantil Teletón, desde la entrada hasta la salida, las sonrisas de la gente que ahí atiende son una cosa fantástica”. Y no nada más eso, “ahora gracias al Teletón”, nos cuenta Liliana, “la niña ya corre, hasta nada, ysus movimientos de la mano son más rápidos. Sí, ha avanzado bastante con los ejercicios”. Para Abril, el CRIT Oaxaca, ha sido un lugar lleno de esperanza y, cada mañana se prepara con entusiasmo para asistir a sus terapias. “Cuando me levanto a las ocho de la mañana para tomar mi leche —comenta Abril— mis papás me llevan al Teletón y voy a mecanoterapia para mi manita”. Y en ese mismo lugar, además del cariño de todos sus terapeutas, esta niña encontró el amor de un corazonzote: Yolín, la mascota del TELETÓN. Para Liliana, el Centro les ha dado más de lo que ellos esperaron, y comenta: “Lo que me gustó del CRIT, es que no solamente ayudan a los niños, sino que también a nosotros como padres y como familia. Nos asesoran para que los niños puedan hacer de todo y valerse por ellos. El Teletón es, para mí, un amigo que nos ha llevado de la mano a mi esposo, a mi hija y a mí para salir adelante”. ¿Cuántas veces hemos sido incapaces de ver que alguien a nuestro lado está pidiendo a gritos silenciosos que le demos atención, aunque sea un poquito? ¿Cuántas veces en la vida nos detenemos para observar a nuestro alrededor y darnos cuenta de que un amigo, un familiar, o incluso, un desconocido, está atravesando por una situación difícil en la que podríamos ayudar? Ésta es la parálisis espiritual; la que nos deja ciegos ante las necesidades de los demás; la que nos envuelve en nosotros mismos, en un egoísmo que nos aleja del mundo, del amor, de la vida misma. Pero si todos los días, nos detenemos un instante para repartir una sonrisa, para apoyar a alguien que lo necesite o, simplemente, para escuchar las historias de los demás, entonces poco a poco nos estaremos rehabilitando hasta el punto de poder extender los cinco “deditos” de nuestra mano para poder ofrecérsela a alguien que la necesite.
No hay comentarios:
Publicar un comentario